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Curso 2004-05

Con los Piratas en San Cristobal

Salida alumnado de P.T.

mayo 2005
Piratas en nuestra isla

Bienvenidos. Cierra los ojos un segundo y súbete con nosotros a la guagua del tiempo.¿Estas ya? Empecemos nuestro recorrido por el tiempo. Quizá te marees un poco, pero no te preocupes. Viajar hasta el siglo XV da un poco de mareo. Hemos llegado. Aparte de la conquista de nuestras islas por parte de los castellanos para la corona de Castilla, estas eran muy codiciadas por los piratas por ser un punto estratégico entre los continentes.
Recuerda que se encuentran de paso entre Europa, África y América. En tan largos viajes se necesitaba repostar alimentos, combustible, esclavos, etc.¡Imagínate Piratas!
Esos personajes de películas de aventuras luchando en nuestra ciudad con sus parches en los ojos, con sus patas de palo y sus loros en los hombros traídos de tierras lejanas. Siente el ruido de sus espadas, sus gritos y sus risas rotas por el alcohol, su bebida preferida.

Pero los canarios de aquella época les plantaron cara y para ello construyeron fortificaciones para protegerse, vigilar y luchar contra la invasión de los terribles y sanguinarios piratas.
El primero que nos atacó fue el pirata inglés Francis Draque que luchó en la caleta de santa catalina, lugar donde se encontraba construido el Castillo de la Luz y tras perder la batalla huyó.
La ciudad original se encontraba en la actual Triana y esta se rodeó de una muralla que la protegía y a ella se accedía por unas grandes puertas a la altura del parque de San Telmo.
Volvamos a la guagua del tiempo y vayamos al siglo XVI. Aquí nos vamos a encontrar con uno de los piratas más terribles que visitó nuestra ciudad, y por supuesto no con muy buenas intenciones. Nos referimos al pirata holandés Pieter Van der Does. Este pirata logró llegar a la ciudad y quemó muchos edificios religiosos. La ciudad tardo años en recuperarse. Los canarios construyeron otras fortificaciones con el fin de protegerse de los frecuentes ataques piratas como el castillo de Matas y el de San Cristóbal realizado sobre una roca dentro del mar.
Al cabo de los años los piratas comenzaron a debilitarse y sus incursiones fueron cada vez menores y los canarios pudimos vivir a salvo del ataque de tales personajes. Como dato curioso en la montaña de la Isleta siempre había un vigía que a la vista de barcos piratas encendía un fuego y avisaba a los ciudadanos de aquella época para que se pusieran a salvo. Generalmente la huida era a través del barranco Guiniguada, que pasa por nuestro instituto, hasta llegar al Monte Lentiscal a la altura de Tafira.
Volvamos a cerrar los ojos para en la guagua del tiempo regresar a nuestro siglo XXI en el que quizá también existan piratas terribles, pero con otras ropas y otras intenciones, pero esa es otra historia que ahora no vamos a contar. ¡Buen regreso!

Alumnos y alumnas de P.T.